Abel Femenías en Perú con la Climbing Guide FF

PERÚ, MUCHO MÁS QUE BLANCO Y ROJO

Texto y fotos por Abel Femenías

Perú es un país que estalla en colores. No es sólo el blanco y el rojo de su bandera; es un inmenso mosaico de tonalidades que llenan las calles, los mercados, las montañas y la mirada de sus gentes. Un país que te cautiva antes incluso de ponerte las botas.

Llevaba tres años intentando llegar a la Cordillera Blanca, en el corazón de los Andes peruanos, con un objetivo muy claro: escalar una de las cimas más bellas y emblemáticas del mundo, el Alpamayo. Finalmente, este pasado mes de julio, ese sueño pendiente se convirtió en realidad.

Una vez llegados a Huaraz, la pequeña «Kathmandú» de los Andes, empezábamos los días imprescindibles de aclimatación. El primer contacto con la altitud nos llevó hasta Laguna Churup (4.450 m), antes de afrontar la ascensión al Yanapaccha (5.450 m), la mejor preparación posible para el gran objetivo del viaje: el Alpamayo (5.947 m).

En este punto es imposible no detenerse un momento para dar las gracias. A Bestard Mountain Boots, que desde el año 2000 han estado siempre dispuestos a ayudarme a convertir sueños en proyectos y proyectos en realidad.

Ya son veintiséis años caminando juntos por la Sierra de Tramuntana, los Pirineos, la Patagonia, el Himalaya, Madeira, las Azores, la Réunion…

 

Y ahora también por los Andes peruanos. Un camino compartido junto a Sa Tenda Mountain & City Wear, que siempre ha sido mucho más que una tienda: ha sido consejo, confianza y amistad.
Para las largas aproximaciones opté por el modelo Bestard Guepard, sin membrana Gore-Tex, priorizando una mejor transpiración en unas jornadas largas y exigentes. Las combiné con unos calcetines impermeables, una excelente recomendación de Sa Tenda, que durante los días de lluvia intensa me permitieron mantener los pies secos y cómodos. Un pequeño detalle que, en la montaña, marca a menudo la diferencia entre disfrutar del camino o sufrirlo.

Para las ascensiones más técnicas, tanto en el Yanapaccha como en el Alpamayo, seguí las recomendaciones de los técnicos de Bestard y, especialmente, de un auténtico maestro del alpinismo: Tomeu Rubí. Todos coincidían en el mismo modelo, Climbing Guide FF, una bota rígida de alta montaña concebida con materiales de última generación para ofrecer precisión, rapidez y seguridad en terreno técnico.

Mi principal preocupación era otra: las temperaturas extremas por encima de los 5.500 metros, especialmente durante la larga noche de ataque a la cima. Esa duda se resolvió gracias a unas polainas de Cordura que Bestard fabricó hace años, casi de forma artesanal, para un reducido grupo de montañeros. Aún hoy siguen demostrando su eficacia.

Permítanme aquí un pequeño homenaje a Tolo Calafat Marcus. Estas polainas son mucho más que una pieza de equipamiento, son un pequeño pedazo de la historia del alpinismo mallorquín. Cada vez que me las pongo, inevitablemente recuerdo que antes que nosotros hubo gente como Tolito, que abrió camino demostrando que los sueños no entienden de dónde eres, sino de hasta dónde estás dispuesto a andar para perseguirlos. Para toda una generación de montañeros mallorquines fue mucho más que un alpinista de élite: fue el referente que nos demostró que, desde una isla rodeada de mar, también podía soñarse en los grandes seis miles, siete miles y ocho miles del planeta. Con su humildad, su pasión inagotable y una forma de entender la montaña basada en el compromiso, el esfuerzo y el respeto, inspiró a muchos de los que hoy continuamos buscando nuevos horizontes. Estas polainas, que él también ayudó a poner a prueba en sus expediciones, son un pequeño recuerdo material de un legado inmenso que sigue vivo cada vez que nos atamos las botas para salir hacia una nueva aventura.

Las Climbing Guide FF me sorprendieron desde el primer momento. Su ligereza, la comodidad y la facilidad para adaptar los crampones las convierten en una herramienta extraordinaria para este tipo de alpinismo. Pero es sobre todo en el terreno mixto y rocoso, cuando los crampones desaparecen de las botas, donde realmente muestran todo su potencial. En comparación con las actuales botas dobles, muy presentes en el alpinismo rápido, ofrecen una agilidad y sensibilidad que se traducen en una escalada más natural y eficiente.

Conclusiones

Como todo el material técnico, es necesario entender bien cuál es su terreno de juego. Las Climbing Guide FF destacan por su ligereza, precisión y comodidad, pero también es necesario valorarlas en
función de las temperaturas extremas que se pueden encontrar durante una noche de intento de cima.

Mi conclusión coincide plenamente con la de los técnicos de Bestard y con la de Tomeu Rubí: son unas botas extraordinarias para ascensiones rápidas y directas, de menor duración a las veinticuatro horas, entre los 5.000 y los 6.000 metros de altitud.

Como anécdota entrañable del viaje, durante el regreso del campo base del Alpamayo coincidimos con los hermanos Pou, mallorquines de adopción y grandes conocedores de la calidad del material de Bestard. Al saber que veníamos de la fábrica, me pidieron que hiciera llegar un fuerte abrazo a toda la familia Bestard. Uno de esos pequeños momentos que te recuerdan hasta qué punto el mundo de la montaña es una gran familia.
Pero, si soy sincero, esta crónica nunca ha ido sólo del Alpamayo, ni de los metros de altitud, ni de las botas que me han acompañado. Esta crónica habla de las personas que, durante años, han caminado a tu lado cuando sólo existía un sueño. Porque las cimas, tarde o temprano, se acaban descendiendo. Lo que realmente perdura son los valores, la confianza y los vínculos que construyes por el camino. Y esto es, probablemente, la montaña en su esencia más pura.

Huaraz (Perú), julio de 2026