Slow Mountain por Sergio Fernández Tolosa y Amelia Herrero Becker
SLOW MOUNTAIN MONTAÑER@S SIN PRISAS
TRAS VARIOS VERANOS DISFRUTANDO DEL PIRINEO CON MOCHILAS GRANDES Y MAPAS PEQUEÑOS, HEMOS RECOPILADO 10 APRENDIZAJES QUE PUEDEN RESULTAR ÚTILES PARA PLANIFICAR UNA TRAVESÍA DE MONTAÑA DE VARIOS DÍAS, EN PLAN CONTEMPLATIVO, LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO Y EN RÉGIMEN DE PLENA AUTONOMÍA.

Texto y fotos: Sergio Fernández Tolosa & Amelia Herrero Becker
El ‘slow mountain’ -montañismo sin prisas- reivindica la montaña sin cronómetros. Da igual que se trate de rutas cortas o largas. Aquí no se miden ni la velocidad, ni el desnivel, ni el número de cumbres encadenadas. Se trata, básicamente, de bajar el ritmo y contemplar. De desconectar y dejar que lo más obvio y natural ocurra con toda su magia ante nuestros ojos. Es nuestra fórmula preferida de vivir la montaña porque nos permite pasar más tiempo allá arriba. Por supuesto, respetando siempre los sagrados principios de Leave no trace.
UN MISMO LIBRO PUEDE TENER TANTAS LECTURAS COMO LECTORES. LO MISMO OCURRE CON LAS MONTAÑAS. HAY QUIEN EN ELLAS BUSCA DIFICULTAD. QUIEN BUSCA RÉCORDS. QUIEN BUSCA PAISAJES. FAUNA. FLORA. AIRE. TAMBIÉN QUIEN BUSCA ÚNICAMENTE TIEMPO
1º MENOS KILÓMETROS, MÁS TIEMPO
Cuando se planifica un viaje a pie o una travesía de varios días por la montaña, uno de los errores más frecuentes es querer abarcar mucho espacio aunque dispongamos de poco tiempo. En cambio, si invertimos la ecuación, reducimos el territorio y le asignamos más días, tendremos más tiempo para explorarlo, contemplarlo y comprenderlo mientras disfrutamos con calma de todos los detalles: flores, plantas, animales, insectos, peces, rocas, nubes…

Por norma general, nosotros, al diseñar un recorrido, calculamos entre 10 y 15 km con 1.000 metros de ascensión acumulada por jornada. Evidentemente, hay días en que sobran horas, pero de eso se trata. Lo dedicamos a descansar en algún sitio hermoso, leer, tomar tés, ver cómo anochece desde lo alto…
Por ejemplo, por distancia y desniveles, la ruta de los Ibones de Pixón, La Solana, Lleners y Millars, en el Parque Natural de Posets-Maladeta, se puede completar en el día, pero es mucho más interesante si la dilatamos a lo largo de 2 o incluso 3 jornadas.
2º ELEGIR ZONAS MENOS POPULARES
A todos nos gusta ir a la montaña y cruzarnos con poca gente. Más aún si vamos con intención de contemplar la naturaleza en su estado más puro. Para ello, lo ideal es evitar los días de mayor concurrencia, que suelen ser los fines de semana. Pero también las zonas y valles más populares, las cumbres más altas –y asequibles– y las que tienen acceso fácil –aparcamiento o refugio guardado cerca–.

Por extraño que parezca, no siempre hace falta ir muy lejos. A veces, el valle contiguo a un enclave súper turístico puede ser un paraíso de silencio. Quizá no los encuentres en las listas de “las diez mejores excursiones que debes hacer antes de morir”, pero la experiencia puede ser mucho más genuina, aunque no sean tan espectaculares, ni nadie haya oído hablar nunca de ellos.
Un ejemplo de este fenómeno podría ser el Tour de Punta Suelza o la ascensión a Punta Fulsa desde Bielsa, en el Pirineo oscense. Mientras la gente sube en masa por los populosos valles de Pineta, Barrosa o se dirigen hacia la afilada cumbre del Robiñera, al otro lado del Cinca se respira una calma…
3º LA IMPORTANCIA DEL ENTRENAMIENTO
‘Slow’ significa lento, pero no necesariamente fácil. La preparación física es vital para la práctica del montañismo. Más aún si vamos a ser autónomos durante varios días, pues iremos cargados, como mínimo, con comida, abrigo y equipo de vivac.

Hay que tener en cuenta que en la montaña no sólo trabajan las piernas, sino todo el cuerpo. Por lo tanto, es primordial entrenar la fuerza, la movilidad, la elasticidad, la resistencia e incluso el metabolismo, pues no podremos comer ni tanto ni con tanta frecuencia como cuando estamos al lado de la despensa, el supermercado o la App de comida a domicilio.
4º AUTONOMÍA = LIBERTAD
Moverse por la montaña con un equipo ligero tiene ciertas ventajas. Sin embargo, ser autosuficientes nos permite estar las 24 horas en contacto directo con la naturaleza.
Al subir toda nuestra comida, nuestro abrigo y nuestro material de vivac, y bajar todos nuestros residuos, somos más lentos, pero tenemos un mayor margen de maniobra. Al no depender de refugios, podemos improvisar, cambiar de itinerario, parar aquí o allá…
5º EL PESO DE LA MOCHILA
La libertad tiene un peaje insoslayable: el peso de la mochila. Agua encontraremos durante el recorrido, pero por muy espartanos que seamos, hay que calcular alrededor de 800 gramos de comida por persona y día.

Para preparar menús de vivac que no lastren, pero que aporten los nutrientes necesarios y se puedan preparar con poco combustible, conviene elegir bien, practicar en casa y haber acostumbrado al cuerpo a ese tipo de alimentos.
A base de ensayo-error y leyendo algunos libros de nutrición, hemos aprendido lo que a nosotros nos funciona mejor: papillas de avena, frutos secos, fruta desecada y semillas para desayunar; cuscús mezclado con verduras y carnes deshidratadas, conservas de pescado o proteínas vegetales para cenar; embutidos, cecina, jamón a mediodía; barritas con aporte proteico para completar la dieta; infusiones, café soluble; etc.
6º AGUA
Para potabilizar el agua de arroyos, ibones y surgencias en zonas de montaña de los Pirineos, nosotros hace años que utilizamos un softflask con filtro. Es el sistema más ligero y rápido que hemos probado. Si la membrana está nueva o la acabamos de limpiar, se puede filtrar casi un litro de agua clara en un par de minutos. Si está sucio o el agua tiene sedimentos, tarda bastante más. De todos modos, siempre llevamos algunas pastillas de óxido de cloro, por si acaso.
7º CALZADO Y BASTONES
El peso de una mochila grande y cargada influye en todos los movimientos e inercias del cuerpo. Esto afecta especialmente cuando nos movemos por terrenos abruptos, huellas de montaña o campo través. Tanto en subida, como en bajada o cuando cruzamos arroyos y tenemos que hacer equilibrios, los bastones son unos firmes aliados.

La elección del calzado es un tema muy personal, pero cuando vamos cargados con mochila grande, la experiencia nos hace decantarnos por modelos más estables y firmes, aunque sean más pesados. Es algo que aprendimos en nuestra travesía transpirenaica a pie, en la que preferimos ser autosuficientes durante largos sectores, evitando tener que depender de refugios guardados.
8º EQUIPO CLAVE
En una travesía de varios días en la que estás las 24 horas al aire libre y a merced de los elementos, no conviene escatimar en equipo. En nuestra opinión, para arañar gramos lo verdaderamente útil es no duplicar materiales. La clave es elegir prendas técnicas y versátiles que sirvan para varias funciones y momentos del día o la noche.
Con el saco de dormir, conviene ser conservador y no apurar con las temperaturas mínimas o «extremas» que establecen los fabricantes. El hornillo, aunque puede parecer un artículo de lujo prescindible, da mucho juego a la hora de preparar recetas de comida deshidratada (lo que permite ahorrar peso), calentar agua para infusiones, sopas instantáneas, etc. En cuanto al aislante, las esterillas de acordeón nos parecen más funcionales y ligeras que las hinchables, pues las puedes usar sobre cualquier terreno. En lo referente a la tienda, aunque sea de reducidas dimensiones, ofrece protección y confort extra en caso de viento o lluvia.
9º DESCONECTAR PARA CONECTAR
Cuando vamos a la montaña, lo primero que hacemos es informar de nuestros planes a la familia y, acto seguido, poner el teléfono en modo avión. Preferimos reservar la batería para posibles emergencias o enviar mensajes breves de “todo va bien” cuando creemos que hay cobertura.
La montaña sin prisas casa muy bien con el saludable rito de la desconexión. Aparcar las redes sociales, el WhatsApp y dedicarse a la vida simple permite conectar con una realidad distinta. Para los momentos de asueto, podemos meter en la mochila una guía de flores, un libro –como La vida simple, de Sylvain Tesson–, un cuaderno y un lápiz para dibujar o un diario para escribir.

10º LA MÍNIMA HUELLA
Aunque ya lo hemos citado al principio, hay que hacer hincapié en el tema de los residuos. Debemos aprender a disfrutar cuidando lo que es de todos, respetando los refugios libres –y sus alrededores–, siendo discretos y silenciosos, e interfiriendo lo mínimo en el ecosistema.
Hablando claro: hay que llevarse toda la basura a casa (incluidas las pieles de mandarina, las cáscaras de los huevos duros y los pistachos). Los excrementos sólidos se entierran haciendo un pequeño hoyo con una palita plegable que pesa lo mismo que un reloj de esos que graban los tracks. El papel higiénico, nada de dejarlo bajo una piedra, decorando un arbusto o quemarlo. Se mete en una bolsita de esas que sirven para recoger las cacas de los perros y vuelve a casa con el resto de basura.